By Patrick Hieger

[The City Paper / Richard Emblin]

[The City Paper / Richard Emblin]

Although known by locals and tourists alike as one of the must-visit sectors of Bogotá, Zona G, otherwise known as Zona Gourmet, is at the center of a heated protest over a proposed pedestrian walkway. The new bill, being dubbed an “intervention,” was proposed by local mayor Mauricio Jaramillo, whose term ends later this year. At a cost of nearly $1.5 million US, the entire project would cover less than two blocks, and would add exponentially to the gridlock and noise problems that already plague the area. 

As The City Paper reports, Jaramillo “is determined to push through the proposal, despite open criticism, peaceful protests and the rights of residents to have recourse to the law. Residents have petitioned for years with signatures to stop the project, all ignomiously ignored by this democratically-elected official.”

Much of the protest that has arisen stems from the illegal parking, bars, and other activities that work in conflict with the established restaurants that are trying to add value to the area. “Even other local district entities have questioned the wisdom of burying $3,600 million into one block and a half, when many of Chapinero’s 1,233 streets are cracked, crumbling and disappearing into sinkholes.” The bill still has time to go through, though with rampant protests and support for the bill waning, its chances of passing are hopefully declining as well.

Aunque es conocida por los ciudadanos y turistas por igual, como uno de los los sectores obligatorios de visitar en Bogotá, Zona G, lo que se conoce como Zona Gourmet, está en el centro de una protesta por la propuesta paseo peatonal. El nuevo proyecto de ley, que se denominó una “intervención”, fue propuesto por alcalde local Mauricio Jaramillo, cuyo mandato concluye a finales de este año. A un costo de casi 1,5 millones de dólares EE.UU., el proyecto abarcaría todo menos de dos cuadras, y multiplicarían la paralización y los problemas de ruido que padecen la zona.

Ya que The City Paper presenta, Jaramillo “está decidido a impulsar la propuesta, pese a críticas abiertas, las protestas pacíficas y el derecho de los residentes a recurrir a la ley. Los residentes han pedido desde hace años, con las firmas para parar el proyecto, todos ignorado por este órgano democráticamente elegido oficial.”

Gran parte de la protesta que se ha planteado se deriva del estacionamiento, bares, y otras actividades ilegales que trabajo en conflicto con los restaurantes que están tratando de agregar valor a la zona. “Incluso otras entidades locales del distrito han cuestionado el hecho de enterrar de $3,600 millones en una cuadra y media, en el que muchos de las 1.233 calles de Chapinero son agrietadas, derrumbándose y desapareciendo en dolinas.” El proyecto de ley aún está a tiempo de pasar, aunque con el aumento de las protestas y apoyo el proyecto de ley y sus posibilidades de pasar se espera una disminución.

Bogotá’s ‘G-zone’ Under Threat [The City Paper]

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