By Claudia Eraso

[Maribel Rivero]

[Maribel Rivero]

Yes, of course! Peru also produces wines!

Tourists that arrive to Peru with the goal of undertaking a culinary journey will obviously delved into leche de tigre, ceviche, quinoa or even criollo cooking from the different regions of the country. However, very few come with the goal of doing a focused Peruvian wine tour, and they’re surprised to find exemplary products from vines in these regions.

It’s not widely know that Peru, along with Mexico, was one of the first Latin American countries to produce wines with the grapes introduced by Spanish conquistadors, specifically in Cusco’s Estancia Marcahuasi. It was there where the Jesuits paid homage to their homeland with vines that they had transported that didn’t survive. The grapes born in these parts were produced from seeds, which spurred the creation of “criollo grapes,” losing the lines of noble grapes when they were planted in this way. There are writings from 1548 that talk about this.

Currently, the best wines from Peru come from the regions of Ica and its surroundings, where some French grapes found a place to express themselves liberally, with big personality, giving rise to clean, well-produced wines. Whites are still superior to the red wines, but nevertheless you can find very interesting reds with distinct profiles.

Below are six of the best wines that you must try if you’re heading to Peru for a culinary adventure.

Intipalka Sauvignon Blanc 2014, Santiago Queirolo, Valle de Ica

This year was, without a doubt, the best year for this Sauvignon Blanc. It constantly surprises by being such a typical wine, with a pale yellow and green color with aromas of passion fruit and guava, and floral notes reminiscent of gardenias. It’s very tropical and expressive on the nose, with light acidity in the mouth, lasting from start to finish. It’s light but balanced and quite refreshing. The regional recommended pairing is a salad of green pallares with avocado, a lemon vinaigrette, typical of the Ica region.

Doña Ana Chardonnay 2013, Tacama, Valle de Ica

This is a great representative of the grape with certain French airs, made by Frederic Thibaut. This is a serious chardonnay and well kept in the barrel. It expresses its typical aromas well, with notes of green plantains, pineapple and aromas of almonds given by the barrel. In the mouth its creamy and filling, though it’s best to let it breathe a little in the glass. After awhile, notes of butter and sugar appear. It’s better to not chill it too long so it can express itself completely. River fish accompany this wine well, like Paiche with a “chalaquita” of cocona.

Tabernero Blanco de Blancos 2013, Bodegas y Vinos Tabernero, Valle de Chincha 

This Chinchano blend will make you jump out of your seat, most of all for its quality to price ratio. It’s a blend of chardonnay, chenin blanc and sauvignon blanc. Its fruity aromas play like a salad of citrus with notes of lemon, white grapefruit and certain herbaceous notes like tarragon. In the mouth it’s light and fresh with an acidity that lends to fun, always citric touches. It’s ideal to serve as an aperitif at a good temperature, with a tiradito of white fish. A unparalleled Best Value!

Tacama Selección Especial Petit Verdot-Tannat 2012, Tacama , Valle de Ica

This bi-varietal keeps robbing awards in whatever contest it enters. It finally happened that these two grapes, faithful representatives of the Valle de Ica, speak together as one voice. The mix of these two grapes result in a wine with strong red, almost blood-like tones, with a lot of ripe red fruit on the nose and well-supported spices from its time in barrels, strong flavors with an expressive mouth feel. For pairing, a carapulcra that’s not too spicy with a piece of pork, and the wine will take care of the rest, cleaning the mouth for the next bite.

Quebrada de Ihuanco, Quebranta 2014, Cañete

This is an example of a 100% Peruvian wine, dignified in all its Peru-ness. It’s not the first wine made from Quebranta from Peru, but it is the first that can show off like a gastronomic Peruvian wine. It is made with the quebranta grape, unique in the world. After various harvests we can confirm that this 2014 is ready to head abroad. It has a very curious color, that doesn’t quite get to be red. On the nose as in the mouth, there are notes of dried fruits, peanuts, and is clean in its flavors of dry earth, and hints of white grapes. It pairs well with peanuts, as such trotters with peanuts give this wine an unparalleled stage. If you’re going to Peru, don’t miss out on this wine experience.

Intipalka N° 1 2010, Santiago Queirolo, Valle de Ica

This wine is slightly pretentious, though with a great lineage, aged 24 months in barrels, which makes it a mature wine. This wine combines grapes from the Valle de Ica, including cabernet sauvignon, tannat and syrah, with a bright, intense red color, as intense as the nose with aromas of black fruits, cinnamon and coffee. In the mouth it’s well-structured with enormous consistency. It’s necessary to decant it to 16 degrees, to pair well with fatty meats and long cooking methods. Osso buco in red wine with a creamy puree of yucca will make a great pairing.

Si claro!! Perú también produce vinos!

Los turistas que llegan a Perú con el afán de realizar un viaje gastronómico, seguramente investigan sobre la leche de tigre, el ceviche, la quinua o la cocina criolla de las distintas regiones de Perú. Pero muy pocos deben hacer la búsqueda enfocados en “vinos peruanos” y se sorprenden al encontrar dignos productos de la vides de estas latitudes.

Tampoco es muy sabido que Perú , junto con México fueron de los primeros países de Latinoamérica en elaborar vinos con cepas introducidas por los conquistadores españoles, específicamente en el Cuzco en la estancia Marcahuasi. Fue allí donde los Jesuitas hicieron patria con vides que transportadas en barcos no lograban sobrevivir. Pues las uvas nacidas en estas tierras eran reproducidas mediante semillas, lo que ocasiono el nacimiento de las uvas “criollas”, perdiendo el linaje de las cepas nobles al ser plantadas de esta manera. Existen escritos de 1548 que dan fe de ello.

Actualmente los mejores vinos de Perú provienen de la zona de Ica y sus alrededores, donde algunas cepas francesas encontraron un lugar para expresarse libremente con gran personalidad, dando lugar a vinos limpios, fieles y muy bien logrados. Los blancos aún son superiores a los vinos tintos, sin embargo se pueden encontrar tintos muy interesantes con distintos perfiles.

Aquí van 6 de los mejores vinos que no puede dejar de probar si se pasea por el escenario gastronómico del Perú

Intipalka Sauvignon Blanc 2014, Santiago Queirolo, Valle de Ica.

Este año fue el mejor sin duda hasta ahora para este Sauvignon Blanc. Sorprende constantemente por su gran tipicidad, un color amarillo pálido y verdoso con aromas a maracuyá y guayaba, un toque floral que recuerda a las gardenias. Es bien tropical y expresivo en nariz, en boca la acidez es media, se sostiene de principio a fin. Es ligero pero equilibrado y sumamente refrescante. El maridaje regional recomendado es una ensalada de Pallares verdes con palta y vinagreta de limón, típica de la región Iqueña.

Doña Ana Chardonnay 2013, Tacama, Valle de Ica

Un buen representante de la cepa con ciertos aires franceses, elaborado por Frederic Thibaut. Este es un Chardonnay serio y muy bien parado sobre la barrica. Expresa muy bien sus aromas típicos con notas a platano verde, piña y aromas a almendras aportados por la barrica. En boca es cremoso y llenador,  es mejor dejarlo respirar un poco en la copa. Al rato aparecen las notas de mantequilla y mazapán. Es mejor no enfriarlo al extremo para que se exprese en su totalidad. Los pescados de rio le van de maravilla, un Paiche con una “chalaquita” de cocona hará sobresalir sus distintos matices.

Tabernero Blanco de Blancos 2013, Bodegas y Vinos Tabernero, Valle de Chincha 

Este blend Chinchano, lo hará saltar de la silla, sobre todo por su relación calidad-precio. Es una mezcla de Chardonnay con Chenin Blanc y Sauvignon Blanc. Sus aromas frutales juegan a ser una ensalada de cítricos con perfumes de limón, toronja blanca y cierta nota herbácea que nos recuerda al toronjil. En boca es ligero y fresco con una acidez que le aporta un toque divertido y siempre cítrico. Es ideal para servir como aperitivo a buena temperatura, un tiradito de pescado blanco es una excelente opción. Un Best Value inigualable!

Tacama Selección Especial Petit Verdot-Tannat 2012, Tacama , Valle de Ica

Este bi-varietal anda robándose premios en cuanto concurso se presenta. Es que finalmente se logró que estas dos cepas, fieles representantes del Valle de Ica hablan a una sola voz. El mix de estas dos uvas dan por resultado un vino de un color subido en tonos rojizos casi sangre, con mucha fruta roja madura en la nariz y especias bien aportadas por el paso por barrica, sabores contundentes con una boca golosa y expresiva. Para maridar, una carapulcra no muy picante con un pedacito de chancho y el vino se encargara de hacer lo suyo, limpiar la boca para el próximo bocado.

Quebrada de Ihuanco, Quebranta 2014, Cañete

Esto es un ejemplar 100% peruano, digno de toda su peruanidad. No es el primer vino de Quebranta de Perú pero si es el primero que se puede exhibir como un vino peruano gastronómico. Elaborado a partir de la uva quebranta, única en el mundo. Después de varias cosechas podemos afirmar que esta 2014 esta lista para salir al exterior. Tiene un color granate muy curioso, que no llega a ser rojo. En nariz tanto como en boca da notas a fruto secos, nuez y maní, es limpio en su expresión con dejos terrosos a tierra seca, y pasas de uva blanca. Se lleva muy bien con el maní, por lo tanto las patitas con maní le dan un escenario sin igual a este vino. Si viaja por Perú no deje de probar esta experiencia.

Intipalka N° 1 2010, Santiago Queirolo, Valle de Ica

Este es un vino un tanto pretencioso, pero de gran estirpe, tiene 24 meses de crianza en barrica, lo que lo hacen un vino señorial. Aquí se combinan las cepas recias del Valle de Ica, Cabernet Sauvignon, Tannat y Syrah, tiene un color rojo vivo e intenso, tan intenso como su nariz con aromas a frutas negras, canela y café. En boca es bien estructurado y con una enorme consistencia. Es necesario decantarlo a 16 grados de temperatura, para acompañar carnes grasas y de cocciones largas. Un Ossobuco en vino tinto con puré de Yuca cremoso puede llegar a ser un gran maridaje.

 

 

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